Posteado por: ContracumbreUE | 26 marzo 2010

¿Dónde está la solidaridad de la UE? Desenmascarando el “rescate” de Grecia y la Estrategia UE 2020

El análisis de los acuerdos tomados en el seno del Consejo Europeo, entre los que destacan el “rescate” a Grecia y la Estrategia UE 2020, muestran que las prácticas de la UE no cultivan la solidaridad que preconiza con sus discursos.

Por una parte se ha avanzado en el acuerdo sobre la Estrategia UE 2020, que entroniza el crecimiento por encima de todo. La búsqueda del crecimiento es incompatible con la lucha contra la pobreza, frente a lo que afirman los teóricos de la UE.

Un caso paradigmático es el de Irlanda. Entre 1994 y 2000, el PIB del país creció de forma constante y notable. Irlanda se convirtió en el denominado “Dragón Celta”. Pero, en paralelo, se incrementaron el número de horas dedicadas al empleo por persona, el porcentaje de personas que se declaraban insatisfechas con su vida, las diferencias sociales, los suicidios masculinos y el consumo de alcohol y, para remate, también aumentó el paro [1]. Estos datos son extrapolables a la UE, donde los años de bonanza económica fueron acompañados de un incremento de las desigualdades sociales [2].

Pero, además, el objetivo de que 20 millones de las personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza en la UE salgan de esta situación, recogido en la redacción previa de la Estrategia 2020, ha sido eliminado. La excusa de que la UE no tiene competencias para ello también señala la distancia entre los discursos solidarios de la UE y sus acciones.

El tema estrella de este Consejo Europeo ha sido la aprobación del plan de rescate a Grecia. Un plan de rescate que someterá a la población a fortísimos ajustes presupuestarios, y limitará la soberanía helena con draconianas medidas económicas impuestas por la UE más allá del ya duro Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Unas medidas para las que se pondrá en marcha una vigilancia intensa de la economía griega.

Qué implica el “Pacto de Estabilidad”

El Pacto de Estabilidad y Crecimiento tiene dos puntos básicos: el control de la inflación, y el control del déficit presupuestario y la deuda pública. De este modo, no sólo está totalmente ausente en este eje director cualquier criterio social o ambiental, sino que los criterios son incluso criticados por economistas de corte keynesiano.

Un control estricto del presupuesto encorseta necesariamente los gastos sociales y ambientales. Con el establecimiento del tipo de cambio fijo controlado por el BCE, ya no es posible apelar a la devaluación de la moneda como mecanismo para ganar competitividad en los mercados. A partir de este momento, el incremento de la explotación y la precariedad laboral, según la lógica dominante, se convierten en los principales elementos que deben dotar a la economía de mayor competitividad. Esto dibuja, nuevamente, la distancia entre los discursos “solidarios” de la administración comunitaria y su práctica.

Si la UE muestra su desprecio a la ayuda de su ciudadanía más vulnerable cuando lo necesita, como demuestran estas medidas, mucho menos la mostrará con el resto de poblaciones empobrecidas del planeta. Esto quedará reflejado en la próxima cumbre UE – América Latina y Caribe de mayo de Madrid.

Una reunión frente a la que cientos de colectivos madrileños, españoles, europeos y latinoamericanos están preparando una contundente respuesta [3]. Entre otras cosas, para denunciar que la UE no es en absoluto solidaria, sino todo lo contrario: facilita los medios que permiten que la riqueza cada vez esté más concentrada en menos manos.

Notas

[1] http://www.inakioe.net/volpa_vieja/documentos/max-neef.pdf. 2005

[2] http://www.memo-europe.uni-bremen.de/euromemo/indexmem.htm

[3] http://www.enlazandoalternativas.org

Fuente: Ecologistas en Acción


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